jueves, 1 de marzo de 2012

NO JUZGUES A LOS DEMÁS



Yo no sé por qué solemos ser tan prontos y tan ligeros al juzgar a los demás… Tenemos un ojo crítico impresionante y, lamentablemente, muchas veces retorcido… Y, lo peor de todo, es que nos atrevemos a entrar en el mundo de las intenciones de los demás cuando, habitualmente, sólo vemos lo externo, las apariencias.

No juzgar quiere decir vivir con una actitud de misericordia, con un corazón que intenta salvar la intención de los demás, más pronto a ver lo positivo que lo negativo, con ello no negamos que hayan cosas mal hechas, incluso cosas que probablemente merezcan ser condenadas; lo que se nos dice es que seamos como Jesús, que ha estado siempre más pronto a salvar que a condenar.

¡Cuántas veces nosotros mismos hemos sido blancos de críticas injustas, de juicios temerarios! ¡Y sabemos lo que duele, el daño que hace! Jesús nos dice: “no seas así”, si quieres ayudar a tu hermano, no lo condenes, tiéndele una mano y ayúdalo a salir de allí.