viernes, 16 de marzo de 2012

BUSCA LA PAZ INTERIOR

La paz interior es el conocimiento de que todo está bien, la compresión de que el Ser Universal lo tiene todo bajo control, aun cuando nuestro mundo parezca a punto de explotar. Nos llega cuando nos apartamos mental, emocional y espiritualmente, y a veces físicamente, de los embrollos mundanos, de los conflictos o de nuestras responsabilidades mal comprendidas.

La paz interior se convierte en una realidad cuando trasladamos nuestro centro desde los problemas que no podemos resolver hasta una visión más elevada de compresión del porqué trascendemos.  En este traslado, dejamos caer la tristeza y las preocupaciones, la dicha que queda es la paz.

Si queremos recorrer con éxito el camino que nos lleva a la paz interior, tendremos que desmontar algunos de los obstáculos personales que nos atenazan; el miedo al futuro y las lamentaciones por el pasado no son más que los primarios. El viaje completo a la paz interior significa que también tenemos que superar los baches de la envidia, los desvíos de la impaciencia, las calles sin salida de la terquedad y los puentes helados de la rigidez. Pero debemos viajar. El viaje hacia la paz personal no se realiza en un coche aparcado.

HOMBRES QUE SE HACEN LAS VICTIMAS

A las mujeres nos suelen acusar de hacernos las víctimas por todo, pero es innegable que hay muchos hombres especialistas en hacerse las víctimas y no asumir responsabilidades. No permitas que sus berrinches tengan premio. No cedas ante los chantajes emocionales y establece límites a sus manipulaciones.

Eres mujer, eres todo sentimiento… ¡pero que no te los manipulen para salirse con la suya!
Muchas veces hemos sido víctimas de maltrato, abuso de confianza, mentiras, y manipulaciones. 


Toda vez que nos hemos quejado, lamentado o reprochado frente a nuestro hombre, él ha sabido terminar o esquivar la discusión o el momento diciéndonos  “que dejemos de victimizarnos”, “que ya no seamos víctimas” o lo peor aún nos han “etiquetado como víctimas frente a nuestros amigos o familiares.”

Sin embargo, en otras ocasiones, ellos suelen disfrazarse de víctimas para manipular nuestras acciones o sentimientos.