sábado, 15 de diciembre de 2012

PARA DISCUTIR SE NECESITAN DOS



No importa quien haya iniciado una discusión, si nosotras elegimos seguirla, somos igual de responsables a quien la inició.
Evita entrar en discusión, pues así habrás ganado: lograrás restar importancia a la rabia y le habrás dado un lugar al amor, el respeto y la consideración.
No importa que tengamos mil provocaciones en frente, somos mujeres inteligentes: sabemos que en una pelea no hay quien gane, ambas partes pierden.
Las peleas son muy comunes en nuestras vidas: la cotidianidad, un par de palabras que no nos agraden, un acto que nos choque, en fin… Hay muchas cosas que pueden crear en nuestras cabezas un coctel de sentimientos que termine por estallar de la manera menos adecuada, ¿cómo afrontaremos esa situación?
Es difícil mantener la calma…
¿Cómo permanecer inamovibles ante un acontecimiento que nos hiere, nos ofende o nos daña? Todas hemos pasado por la experiencia impulsiva de querer gritar un par de “verdades”, de actuar mal, e incluso, de agredir a alguien. Pero eso no está bien, un momento de ira no puede desdibujar nuestros pacíficos corazones; es difícil mantener la calma, pero bien vale la pena.

No hay excusas para alimentar el fuego de una discusión. En una discusión nadie piensa: sólo queremos expulsar lo que sentimos de “cualquier manera” y nos olvidamos de que en frente tenemos a otro ser humano, con virtudes, sueños y defectos como nosotras. Tal vez si no olvidásemos esto, evitaríamos alimentar discusiones que no llevan a ninguna parte, que hacen daño y derramar muchas lágrimas.
Pero… ¡Yo no fui quien empezó la discusión!
Lo cierto es que no importa si fuiste tú, Juanito, Pepita o Pedrito… ¡Hay una discusión! Y lo más probable es que no se hubiese agrandado si no hubieses decidido hacer parte de ella. Haz de cuenta que discutir es como una invitación que tú has aceptado: lo que pase durante ella, es responsabilidad de todas las partes involucradas, no importa si empezaste tú o no.

¡Para discutir se necesitan dos!
Somos mujeres sensatas, sabemos que una discusión no lleva a ningún lugar, pero sí puede ocasionar muchas heridas en los seres que  están cerca a nosotras. No importa quién empiece una discusión: quien la evita es quien en realidad gana, pues le ha restado un par de puntos a la rabia y le ha dado un lugar al amor, el respeto y la consideración.
No aceptes una invitación a discutir, recuerda que quien triunfa es quien piensa más y grita menos.
© Autor: Lluvia.

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