martes, 15 de abril de 2014

COMUNICACIÒN


Parte de adueñarnos de nuestro poder está en aprender a comunicarnos en forma clara, directa y asertiva. No tenemos que dar grandes rodeos en nuestra conversación para controlar las reacciones de los demás. Los comentarios que infunden sentimientos de culpa únicamente producen culpa. No tenemos que arreglar o cuidar a la gente con nuestras palabras; tampoco podemos esperar que otros nos cuiden con sus palabras. Podemos conformarnos con que nos escuchen y acepten. Y podemos escuchar respetuosamente lo que los demás tienen que decir.

Insinuar lo que necesitamos no funciona. Los demás no pueden leernos el pensamiento y es probable que resientan nuestras indirectas. La mejor manera de asumir responsabilidad de lo que queremos es pedirlo directamente. Y también podemos insistir en que los otros sean directos. Si necesitamos decir "no" a una petición particular, podemos hacerlo. Si alguien está tratando de controlarnos a través de una conversación, podemos rehusarnos a participar.

martes, 1 de abril de 2014

PONTELO FÀCIL


Pontelo fácil, quizá tengas que empujar hacia adelante, pero no tienes que empujar tan duro. Hazlo suavemente, en paz.
No vayas con tanta prisa, en ningún día, a ninguna hora, en ninguna parte, en ningún momento se te requiere que hagas mas de lo que puedas hacer en paz.
Las conductas frenéticas y la urgencia no son la base para nuestra nueva forma de vida.
No tengas tanta prisa por comenzar. Empieza, pero no fuerces el comienzo si aun no es tiempo. Los comienzos llegaran pronto.
Disfruta y saborea lo de en medio, el meollo del asunto.
No tengas mucha prisa por terminar. Quizá ya estés listo para hacerlo, pero disfruta de los momentos finales. Entrégate completamente a esos momentos para que puedas dar y recibir todo lo que contienen.

miércoles, 26 de marzo de 2014

DEJA IR LA PREOCUPACIÒN


¿Qué tal si... supiéramos que todo aquello por lo que nos hemos preocupado hoy se va a solucionar de la mejor manera?
¿Qué tal si... tuviéramos la garantía de que el problema que nos está molestando será resuelto de la forma más perfecta, y en el momento más adecuado posible? Y lo que es más, ¿ Qué tal... si supiéramos que dentro de tres años estaríamos agradecidos por ese problema y por su solución? ¿ Qué tal si... supiéramos que hasta el peor de nuestros miedos se resolverán para bien nuestro?
¿Qué tal si... tuviéramos la garantía de que todo lo que está ocurriendo y todo lo que ha ocurrido en nuestra vida ha tenido que pasar, ha sido planeado para cada uno de nosotros y es lo que más nos conviene?
¿Qué tal si... tuviéramos la garantía de que el ser que amo está experimentando exactamente lo que necesita para convertirse en aquello que estaba destinado a convertirse? Y aún más, ¿qué tal si tuviéramos la garantía de que los otros pueden ser responsables de ellos mismos y nosotros no tenemos que controlarnos ni asumir sus responsabilidades?

miércoles, 19 de marzo de 2014

QUITATE DE EN MEDIO


"No quisiera estar en el medio, pero..." es señal de que nos hemos puesto justo en medio en una situación.

No tenemos por qué vernos en medio de los asuntos, problemas o comunicación de otras personas. Podemos dejar que los demás asuman su responsabilidad hacia sí mismos en sus relaciones. Podemos dejar que resuelvan solos los asuntos entre sí.

Ser un pacificador no significa que nos pongamos en medio. Somos portadores de paz, permaneciendo en paz con nosotros mismos y no armando alborotos. Somos pacificadores cuando no causamos el caos adicional que se crea al ponernos en medio de los asuntos y las relaciones de otras personas. No te pongas en medio a menos que quieras estar ahí.

"Hoy me negaré a aceptar cualquier invitación a ponerme en medio de los asuntos, circunstancias y relaciones de otras personas. Confiaré en que ellas solucionarán sus propios asuntos, incluyendo las ideas y sentimientos que quieran comunicarse entre sí".

martes, 18 de marzo de 2014

AMAR A UN SER HUMANO


Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de su abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuánto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerlo sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.

MAR DE LÀGRIMAS


Hay lágrimas de dolor, lágrimas de amor, lágrimas de alegría incontenible, lágrimas de tristeza, lágrimas silenciosas de paz y de ternura, lágrimas de gratitud por un elogio realizado en el momento preciso, lágrimas de esperanza, lágrimas de inocencia. Pero también hay lágrimas de vergüenza, de necedad, de desafío, de chantaje, de egoísmo por no haber conseguido lo que quería.

Todavía lloramos. Que bueno que así sea. Las lágrimas rara vez hacen mal. Son siempre una catarsis, una liberación, una forma de decir que nadie es autosuficiente. En esta confesión de franqueza humana se esconde un acto de humildad de quien reconoce que llegó a una encrucijada; y, cuando esto hiere demasiado, los ojos dicen lo que la boca no consigue pronunciar.

EL MOMENTO PRECISO


Si pudiéramos desenmarañar los misterios de la vida y desenredar las energías que corren por el mundo; si pudiéramos evaluar correctamente el significado de los eventos que ocurren; si pudiéramos medir los esfuerzos, los dilemas y las aspiraciones de la humanidad, podríamos descubrir que nada se da a destiempo. Todo llega en su momento preciso. (Joseph S. Rizzo).

El momento en que ocurren las cosas puede ser frustrante. Podemos esperar y esperar a que suceda algo, y parece que nunca llegará a ocurrir. O, de repente, se nos viene encima un evento o circunstancia, pillándonos por sorpresa. Creer que las cosas suceden demasiado lento o demasiado rápido es un ilusión. ¡Todo ocurre en el momento perfecto!

"Hoy confiaré en el Orden Divino y trabajaré en él . Aceptaré como perfecto el momento preciso en que ocurren las cosas en mi vida hoy, así como las que sucedieron en el pasado".