domingo, 21 de febrero de 2016

NUESTRO SENDERO

Cada uno de nosotros debe encontrar su propio sendero espiritual. Cada uno de nosotros debe construir su propia relación con Dios tal como cada quien lo conciba. Cada uno de nosotros necesita un Poder Superior a uno mismo. Estos conceptos son de crítica importancia en la recuperación.

E igualmente importante es la libertad para escoger cómo hacerlo.

El sendero espiritual y el crecimiento interior  no dependen de ninguna creencia religiosa, ni secta o denominación. 

No tenemos por que permitirle a nadie que nos fastidie con la religión durante la recuperación. No tenemos por que permitirle a la gente que nos haga sentir avergonzados, temerosos o menos porque no nos suscribimos a sus creencias en cuanto a religión.

miércoles, 17 de febrero de 2016

RESPONSABILIDAD ECONÓMICA

Somos económicamente responsables de nosotros mismos.

Qué sentimiento tan atemorizante, tan de adulto, es ése para muchos de nosotros, asumir la responsabilidad del dinero y de nuestros asuntos económicos. Para muchos de nosotros, ceder a otros la responsabilidad de nuestros asuntos de dinero ha sido parte de nuestro toma y dame codependiente de nuestras relaciones.

Algo de nuestra dependencia emocional hacia los demás, de esa estrecha liga que nos ata a los otros, no por amor, sino por necesidad y desesperación, se relaciona directamente con la dependencia económica. Nuestros miedos y nuestra renuencia a asumir la responsabilidad por nuestros asuntos económicos puede ser una barrera para la libertad buscada en la recuperación.

DEJA IR LOS SENTIMIENTOS DE CULPA

Sentirnos bien con nosotros mismos es una elección que hacemos. Lo mismo ocurre con el hecho de sentirnos culpables. Cuando el sentimiento de culpa es legítimo, actúa como una señal de advertencia, indicando que nos hemos salido del camino. Y ahí termina su propósito.

Revolcarnos en la culpa les permite a los demás controlarnos. Provoca que no nos sintamos tan buenos. Nos impide fijar límites y tomar algún otro curso de acción sano para cuidar de nosotros mismos.

Podemos haber aprendido a sentirnos culpables habitualmente, como una reacción instintiva a la vida. Ahora sabemos que no necesitamos sentirnos culpables. Aunque hayamos hecho algo que viole un valor establecido, el sentimiento prolongado de culpa no soluciona el problema sino que lo prolonga. Así que, mejor repara el daño.

Cambia una conducta y, luego, deja ir los sentimientos de culpa.

"Hoy Dios mío, ayúdame a disponerme por completo a dejar ir los sentimientos de culpa. Por favor apártalos de mí y reemplázalos con amor a mí mismo".

DEJA IR LA TRISTEZA

Un obstáculo para la alegría y el amor puede ser una tristeza no resuelta del pasado.

En el pasado nos decíamos a nosotros mismos muchas cosas para negar el dolor: “No duele tanto... Quizá si espero un poco, las cosas cambiaran... No es para tanto. Puedo con esto... Tal vez si trato de hacer cambiar a la otra persona, no tendré que cambiar yo mismo". Negábamos que nos dolía porque no queríamos sentir el dolor.

Sin embargo, los asuntos inconclusos no desaparecen. Se siguen repitiendo hasta que captan nuestra atención, hasta que los sentimos, lidiamos con ellos, nos curamos. Esa es una lección que estamos aprendiendo.

jueves, 7 de enero de 2016

EL MANEJO DE LOS SENTIMIENTOS DOLOROSOS

El sentimiento de haber sido lastimados y el de ira son los más difíciles de encarar. Nos podemos sentir vulnerables, asustados e impotentes cuando estos sentimientos comienzan a aflorar, porque pueden disparar el recuerdo de ocasiones similares en que nos sentíamos impotentes.

A veces, para recuperar el sentido de control, quizá castiguemos a la gente que está a nuestro alrededor, ya sea que los culpemos de esos sentimientos o que sean víctimas inocentes. Quizá tratemos de “desquitarnos” o de manipular a espaldas de la gente para ganar la sensación de poder sobre la situación. Estas acciones quizá nos den un sentimiento temporal de satisfacción, pero sólo nos harán posponer la decisión de afrontar nuestro dolor.
Sentirse herido no tiene que ser algo tan atemorizante ni tenemos que trabajar tan duro para evitarlo. Aunque sentirse herido no es tan bonito como sentirse feliz, los sentimientos siguen siendo eso, sentimientos.

lunes, 28 de diciembre de 2015

¿POR QUÉ VALE LA PENA ENAMORARSE DE UNA MUJER COMPLICADA?

Muchas veces se compara las acciones y actitudes de una mujer, con la complejidad de un difícil acertijo o incluso un rompecabezas en  3D de 1500 piezas, lo anterior sin generalizar,  pero de verdad vale la pena enamorarse de las mujeres que poseen este tipo de definición.

Aquí te dejamos una lista de el porqué debes apostar el todo y jugártela en una relación de estas… No les huyas, en verdad es una experiencia que vale la pena descubrir.

Definitivamente un mujer complicada hará cada día más interesante tu vida en la relación.

No existe un patrón genético que solo poseen las mujeres complicadas, si son así, simplemente porque las circunstancias de la vida  han hecho así.

viernes, 25 de diciembre de 2015

PASANDO LAS NAVIDADES

Para algunos, las escenas, los signos y los olores de las navidades les traen un sentimiento de alegría y calidez. Pero mientras otros se sumergen alegremente en la época navideña, algunos de nosotros nos hundimos en el conflicto, en la culpa y en un sentimiento de perdida.
Leemos artículos acerca de como disfrutar las vacaciones, leemos acerca de la depresión de Navidad, pero muchos de nosotros aun no podemos figurarnos como atravesar la temporada navideña. No sabemos como es y como se siente tener una Navidad alegre.

Muchos de nosotros estamos divididos entre lo que queremos hacer en las vacaciones navideñas y lo que sentimos que tenemos que hacer. Podemos sentirnos culpables porque no queremos estar con nuestras familias. Podemos experimentar una sensación de perdida porque no tenemos el tipo de familia con la que querríamos estar. Muchos de nosotros, años tras años, entramos al mismo comedor en el mismo día festivo esperando que este año sea diferente. Luego nos marchamos, año tras año, sintiendo que nos han fallado, sintiéndonos decepcionados y confundidos por todo ello.