miércoles, 25 de junio de 2014

EL AMOR DE MI VIDA


Nos enseñan desde pequeñitos que el amor llegará un día montado en un corcel, que es un príncipe, generalmente azul, lleno de hermosas cualidades y que cuando se presente no conocerás la tristeza porque de ahí en adelante todo será felicidad… ¿Mentira? Depende. Creo que todo es verdad, excepto en que quizá buscamos a ese príncipe en el lugar equivocado.
Deambulamos por la vida sintiéndonos infelices e incompletos. Esperamos que venga otro ser a completarnos y a darnos la tan ansiada felicidad y cuando creemos haberlo encontrado por fin, a poco andar nos sentimos decepcionados porque en realidad no era lo que anhelábamos. Seguimos buscando y a muchos se les va la vida en esa búsqueda y jamás encuentran ese gran amor. Y los que al fin lo encontramos, nos recriminamos por no haber sido capaces de verlo si estaba ahí… justo en la punta de nuestra nariz y no fuimos capaces de olerlo ni verlo.

APARTARSE


A veces, para protegernos, nos cerramos a una persona con la cual tenemos una relación. Nuestro cuerpo podrá estar presente, pero nosotros no lo estamos. No estamos en disposición de participar en la relación.
Nos cerramos. A veces es apropiado y saludable cerrarse en una relación. Podemos legítimamente necesitar estar un tiempo solos.
A veces es autoderrotista cerrarnos en una relación. Dejar de ser vulnerable, honesto y de estar presente para otra persona puede poner fin a la relación. La otra persona no puede hacer nada en la relación si nosotros nos salimos de ella. Cerrarnos nos hace inaccesibles en esa relación.
Es común pasar por periodos temporales en que nos cerramos dentro de una relación. Pero es enfermizo hacer de esto una practica corriente. Puede ser una de nuestras artimañas para sabotear nuestras relaciones.

sábado, 17 de mayo de 2014

VIVAMOS NUESTRAS VIDAS


¡No dejes de vivir tu vida!
Muy a menudo, cuando se da un problema, dentro de nosotros o a nuestro alrededor, retrocedemos al pensar que si pusiéramos nuestra vida en suspenso posiblemente podríamos contribuir en forma positiva a la solución. Si una relación no está funcionando, si enfrentamos una decisión difícil, o si nos estamos sintiendo deprimidos, podemos poner nuestra vida en suspenso y atormentarnos con pensamientos obsesivos.
Abandonar nuestra vida o nuestra rutina contribuye a agrandar el problema y nos impide encontrarle una solución.
Frecuentemente, la solución llega cuando la dejamos ir lo suficiente para vivir nuestra vida, regresar a nuestra rutina y dejar de obsesionarnos por el problema.
A veces, aunque no sintamos quererlo dejar ir o poderlo dejar ir, podemos actuar "como si" pudiéramos, y eso nos ayudará a dejarlo ir, tal como deseamos.

viernes, 16 de mayo de 2014

LIMITES


A veces, la vida y la gente parecen presionar y presionar. Como estamos tan acostumbrados al dolor, podremos decirnos a nosotros mismos que no nos duele. Como estamos tan acostumbrados a que la gente nos controle y nos manipule, podremos decirnos que estamos equivocados.

No estamos equivocados. La vida nos está presionando y lastimando para captar nuestra atención. A veces, el dolor y la presión apuntan hacia una lección. La lección puede ser que nos hemos vuelto demasiado controladores. O quizá se nos está empujando para que nos adueñemos de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. La cuestión son los límites.
Si alguien o algo nos está presionando hasta el límite, eso es exactamente lo que está sucediendo: nos han presionado hasta nuestro límite. Podemos estar agradecidos por esa lección que está aquí para ayudarnos a explorar nuestros límites y a fijarlos.

"Hoy me daré permiso para fijar los límites que quiero y que necesito fijar en mi vida".

domingo, 27 de abril de 2014

ENCONTREMOS NUESTRA PROPIA VERDAD

 
Cada uno de nosotros debe encontrar su propia verdad.
No nos ayuda que aquellos que amamos encuentren su verdad. No nos la pueden dar. No nos ayuda que alguien que amamos sepa una verdad particular de nuestra vida.Nosotros debemos descubrir solos nuestra verdad.
Cada uno de nosotros debe descubrir su propia luz y permanecer en ella.
A menudo necesitamos batallar, fracasar y sentirnos confundidos y frustrados. Así es como nos abrimos paso en la batalla; así es como aprendemos lo que es verdad y está bien para nosotros.
Podemos compartir información con los demás. Los otros pueden decirnos lo que predeciblemente puede suceder si seguimos un rumbo en particular. Pero esto no significará nada hasta que integremos el mensaje y esté se convierta en nuestra verdad, en nuestro descubrimiento, en nuestro conocimiento.

IRA CONTRA MIEMBROS DE LA FAMILIA


Muchos de nosotros sentimos ira contra miembros de nuestra familia. Algunos de nosotros tenemos una gran ira e indignación, una ira que parece continuar año con año.
Para muchos de nosotros, la ira fue la única manera de romper con un vinculo enfermizo entre un miembro de la familia y nosotros. Fue la fuerza que nos impidió seguir siendo cautivos -mental, emocional y a veces espiritualmente- de algunos miembros de la familia.
Es importante que nos permitamos sentir –y aceptar- nuestra ira hacia algunos familiares sin sentirnos culpables o avergonzados. También es importante que examinemos nuestros sentimientos de culpa en relación con algunos miembros de la familia, ya que con frecuencia la ira y la culpa están entretejidas.
Podemos aceptar, agradecer incluso, nuestra ira por habernos protegido. Pero también podemos fijarnos otra meta: asumir nuestra libertad. 
Una vez que lo hagamos, ya no necesitamos nuestra ira. Una vez que lo hagamos, podremos perdonar.

DEJA IR LA NECESIDAD DE CONTROLAR


Las recompensas del desapego son grandes: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas. (Ya no seas Codependiente).
Dejar ir nuestra necesidad de controlar puede liberarnos a nosotros y a los demás. Puede liberar a nuestro Poder Superior para que nos envíe lo que es mejor para nosotros. Si no estuviéramos tratando de controlar algo o a alguien,¿Qué estaríamos haciendo de otra forma? ¿Qué estaríamos haciendo que no nos estamos dejando hacer ahora? ¿Adónde iríamos? ¿Qué diríamos? ¿Qué decisiones tomaríamos? ¿Qué pediríamos? ¿Cuáles límites fijaríamos? ¿Cuándo diríamos si o no?