“No se acaba
el amor con sólo decir adiós, cuanto menos te tengo más te recuerdo, quiero olvidarte, pero
estás en mi mente…
Me pregunto mil veces si será verdad que algún día aprenderé a ignorarte,
a no estar buscando en tu perfil qué haces, o mirando a ver quien ocupa hoy tu
corazón…
Olvidar no es fácil, y aunque me hiciste daño, por algún motivo sigo
buscando noticias tuyas.”
Y así es, pese a que nos hacen pasar por dolores que aniquilan nuestro
corazón, acabamos preguntándonos qué ha sido de él, el hombre a quien le
entregamos el corazón y que no lo supo cuidar.
La vida nos va enseñando que por muy negro que se vea el sendero, al
final siempre hay una luz que nos traerá una nueva oportunidad, de volver a
vivir de nuevo, con muchos menos fallos de los que ahora tenemos, pues
desgraciadamente se aprende a golpe de sufrir y caer muchas veces. Así, a
golpes, es como aprenderemos a ignorar quien que tanto mal nos hizo.






