domingo, 4 de octubre de 2015

FE Y DINERO


A veces, no hay suficiente dinero para cubrir los gastos indispensables, mucho menos para darse algunos lujos.

Cuando la gente nos sugiere que hagamos un presupuesto, dejamos escapar una risita ahogada. Los gastos que necesitamos pagar para sobrevivir superan los ingresos.
Vemos la situación, meneamos la cabeza y decimos “no se puede”.

Muchos de nosotros hemos tenido que vivir estas situaciones. Este no es momento de llenarnos de pánico, no es el momento de desesperarnos.

El pánico y la desesperación nos llevan a tomar malas decisiones y a tomar acciones desesperadas. Este es el momento de sustituir el miedo por la fe. Este es el momento de confiar en que Dios satisfará nuestras necesidades.

SUPEREMOS EL MALESTAR

Sométete al dolor. Luego aprende a someterte a lo bueno. Ahí está, y viene más en camino. 

Nuestra meta en la recuperación es hacernos sentir a gusto, en paz y contentos. Felices. Queremos estar en paz con nosotros mismos y con el ambiente que nos rodea. A veces, para hacerlo, necesitamos estar dispuestos a afrontar el malestar, sentirlo y superarlo.

No estoy hablando aquí de ser adictos a la desgracias y al dolor. No estoy hablando de crear un dolor innecesario. Estoy hablando del legítimo malestar que a veces necesitamos sentir mientras nos curamos.

LIDIEMOS CON LA FAMILIA

Hay muchos caminos para el cuidado de uno mismo con las familias.
Algunas personas eligen cortar el contacto con los familiares durante un tiempo. Otras escogen permanecer en contacto con los familiares y aprender diferentes conductas. Algunos se desconectan por un tiempo y luego regresan lentamente sobre una base diferente.

No hay una manera perfecta de lidiar con nuestros familiares en la recuperación. A cada uno de nosotros, le corresponde escoger un camino que se adapte a nosotros y a nuestras necesidades en un momento dado.

domingo, 27 de septiembre de 2015

RETROCESOS TEMPORALES

A veces, después de empezar la recuperación, las cosas parecen empeorar. Nuestras finanzas, nuestras relaciones o nuestra salud pueden parecer deteriorarse
Esto es temporal. Esta es una parte normal de la recuperación y de la curación. Puede ser que las cosas sean así durante un tiempo, pero no demasiado.

Sigue trabajando en la recuperación, y la tendencia se revertirá. En poco tiempo, las cosas, y nosotros, estaremos mejor que estábamos antes. Esta vez, la base será sólida.

"Dios mío, ayúdame a confiar en Ti y en la recuperación, aunque tenga retrocesos. Ayúdame a recordar que los problemas son temporales y que cuando se solucionen, estaré en un terreno más firme".

viernes, 25 de septiembre de 2015

DISCULPAS

A veces actuamos de una manera que nos deja incómodos. Eso es humano. Por eso tenemos las palabras: “Lo siento”. Curan y cierran la brecha. Pero no tenemos por qué decir “lo siento” si no hemos hecho nada mal. Una sensación de vergüenza puede llevarnos a disculparnos de todo lo que hacemos, de cada palabra que decimos, por estar vivos y ser como somos.
No tenemos por qué pedir disculpas por cuidar de nosotros mismos, por manejar nuestros sentimientos, por fijar límites, por divertirnos o porque nos estamos curando.
No tenemos que cambiar nunca de rumbo, si éste es el que más nos conviene, pero a veces una disculpa general reconoce otros sentimientos y puede ser útil cuando no están claras las cosas en una relación. Podemos decir: “Siento mucho el pleito que tuvimos. Siento mucho que te haya lastimado con lo que tuve que hacer para cuidarme a mí mismo; no tenía la intención de que así fuera”.

LA CURACIÒN

Debemos aprender a no impacientarnos con el lento proceso curativo del tiempo. Debemos disciplinarnos a nosotros mismos para reconocer que hay que seguir muchos pasos en el camino que va de la pena a la renovada serenidad.

 Debemos anticipar estas etapas en nuestra convalecencia emocional: insoportable dolor, pena punzante, días vacíos, resistencia al consuelo, desinterés por la vida, que gradualmente van cediendo paso.. al nacimiento de un patrón de acción y de aceptación del irresistible desafío de la vida. (Joshua Loth Liebman).

La recuperación es un proceso. Es un proceso gradual, un proceso de curación y un proceso espiritual, un viaje más que un destino.

Así como la codependencia cobra vida propia y es progresiva, así progresa también la recuperación. Una cosa lleva a la otra y las cosas –al igual que nosotros- mejoran.
Podemos relajarnos, hacer nuestra parte y dejar que ocurra el resto.

"Hoy confiaré en este proceso y en este viaje que he emprendido".

VENGANZA

No  importa qué sólido sea nuestro fundamento espiritual, podemos sentir aún un abrumador deseo de castigar a otra persona o de desquitarnos de ella. ¡Queremos venganza!
Queremos que la otra persona sufra como nos ha hecho sufrir a nosotros. Queremos ver que la vida le dé a esa persona su justa recompensa. De hecho, nos gustaría ayudarle a la vida a hacerlo. Esos son sentimientos normales, pero no tenemos que actuar conforme a ellos. Esos sentimientos son parte de la ira que sentimos, pero no es nuestra labor administrar justicia.
Podemos permitirnos sentir la ira. Es útil ir un paso más profundo y dejarnos sentir los otros sentimientos: el daño, el dolor, la angustia. Pero nuestra meta es liberar esos sentimientos y acabar con ellos.

Podemos hacer responsable a la otra persona. Podemos responsabilizarla. Pero no es nuestra responsabilidad ser juez y parte. Buscar venganza activamente no nos ayudará. Nos bloqueará y nos retendrá.