miércoles, 7 de octubre de 2015

CONOCIMIENTO

Aprende a dejarte guiar por la verdad.

Sabremos lo que necesitemos saber cuando necesitemos saberlo. No tenemos por qué sentirnos mal por tomarnos nuestro tiempo para llegar a conocernos a nosotros mismos. No tenemos que forzar este autoconocimiento o esta conciencia antes de tiempo.

¡Sí! Tal vez el mundo entero vio una verdad particular en nuestra vida y nosotros la negamos, hasta que estuvimos listos para lidiar con ella. Ese es asunto nuestro ¡y nuestro derecho! Nuestro proceso nos pertenece y descubriremos nuestras verdades en el momento correcto, cuando estemos listos, cuando esté completa la experiencia de aprendizaje.

DEJA IR LA CANDIDEZ

Podemos ser gente amorosa, confiada y, aun así, no permitir que se nos use o se abuse de nosotros. No tenemos por qué dejar que la gente nos haga lo que le venga en gana. ¡No todas las peticiones son legítimas! ¡No todas las peticiones requieren un sí!

La vida podrá probarnos. La gente podrá buscar nuestros puntos flacos. Nosotros podremos ver un común denominador en los límites que están siendo probados en nuestra vida. Si tenemos un punto débil en un área, podemos descubrir que somos probados repetidamente en esa área por familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos. La vida, la gente, nuestro Poder Superior y el universo pueden estar tratando de enseñarnos algo específico.

domingo, 4 de octubre de 2015

FE Y DINERO


A veces, no hay suficiente dinero para cubrir los gastos indispensables, mucho menos para darse algunos lujos.

Cuando la gente nos sugiere que hagamos un presupuesto, dejamos escapar una risita ahogada. Los gastos que necesitamos pagar para sobrevivir superan los ingresos.
Vemos la situación, meneamos la cabeza y decimos “no se puede”.

Muchos de nosotros hemos tenido que vivir estas situaciones. Este no es momento de llenarnos de pánico, no es el momento de desesperarnos.

El pánico y la desesperación nos llevan a tomar malas decisiones y a tomar acciones desesperadas. Este es el momento de sustituir el miedo por la fe. Este es el momento de confiar en que Dios satisfará nuestras necesidades.

SUPEREMOS EL MALESTAR

Sométete al dolor. Luego aprende a someterte a lo bueno. Ahí está, y viene más en camino. 

Nuestra meta en la recuperación es hacernos sentir a gusto, en paz y contentos. Felices. Queremos estar en paz con nosotros mismos y con el ambiente que nos rodea. A veces, para hacerlo, necesitamos estar dispuestos a afrontar el malestar, sentirlo y superarlo.

No estoy hablando aquí de ser adictos a la desgracias y al dolor. No estoy hablando de crear un dolor innecesario. Estoy hablando del legítimo malestar que a veces necesitamos sentir mientras nos curamos.

LIDIEMOS CON LA FAMILIA

Hay muchos caminos para el cuidado de uno mismo con las familias.
Algunas personas eligen cortar el contacto con los familiares durante un tiempo. Otras escogen permanecer en contacto con los familiares y aprender diferentes conductas. Algunos se desconectan por un tiempo y luego regresan lentamente sobre una base diferente.

No hay una manera perfecta de lidiar con nuestros familiares en la recuperación. A cada uno de nosotros, le corresponde escoger un camino que se adapte a nosotros y a nuestras necesidades en un momento dado.

domingo, 27 de septiembre de 2015

RETROCESOS TEMPORALES

A veces, después de empezar la recuperación, las cosas parecen empeorar. Nuestras finanzas, nuestras relaciones o nuestra salud pueden parecer deteriorarse
Esto es temporal. Esta es una parte normal de la recuperación y de la curación. Puede ser que las cosas sean así durante un tiempo, pero no demasiado.

Sigue trabajando en la recuperación, y la tendencia se revertirá. En poco tiempo, las cosas, y nosotros, estaremos mejor que estábamos antes. Esta vez, la base será sólida.

"Dios mío, ayúdame a confiar en Ti y en la recuperación, aunque tenga retrocesos. Ayúdame a recordar que los problemas son temporales y que cuando se solucionen, estaré en un terreno más firme".

viernes, 25 de septiembre de 2015

DISCULPAS

A veces actuamos de una manera que nos deja incómodos. Eso es humano. Por eso tenemos las palabras: “Lo siento”. Curan y cierran la brecha. Pero no tenemos por qué decir “lo siento” si no hemos hecho nada mal. Una sensación de vergüenza puede llevarnos a disculparnos de todo lo que hacemos, de cada palabra que decimos, por estar vivos y ser como somos.
No tenemos por qué pedir disculpas por cuidar de nosotros mismos, por manejar nuestros sentimientos, por fijar límites, por divertirnos o porque nos estamos curando.
No tenemos que cambiar nunca de rumbo, si éste es el que más nos conviene, pero a veces una disculpa general reconoce otros sentimientos y puede ser útil cuando no están claras las cosas en una relación. Podemos decir: “Siento mucho el pleito que tuvimos. Siento mucho que te haya lastimado con lo que tuve que hacer para cuidarme a mí mismo; no tenía la intención de que así fuera”.