No importa quien haya iniciado una
discusión, si nosotras elegimos seguirla, somos igual de responsables a quien
la inició.
Evita entrar en discusión, pues así habrás ganado: lograrás restar importancia a la
rabia y le habrás dado un lugar al amor, el respeto y la consideración.
No importa que tengamos mil provocaciones en frente, somos mujeres inteligentes: sabemos que en una pelea no hay quien gane, ambas partes
pierden.
Las peleas son muy comunes en nuestras vidas: la cotidianidad, un
par de palabras que no nos agraden, un acto que nos choque, en fin… Hay muchas
cosas que pueden crear en nuestras cabezas un coctel de sentimientos que
termine por estallar de la manera menos adecuada, ¿cómo afrontaremos esa
situación?
Es difícil mantener la calma…
¿Cómo permanecer inamovibles ante un acontecimiento que nos hiere, nos ofende o nos daña? Todas hemos pasado por la experiencia impulsiva de querer gritar un par de “verdades”, de actuar mal, e incluso, de agredir a alguien. Pero eso no está bien, un momento de ira no puede desdibujar nuestros pacíficos corazones; es difícil mantener la calma, pero bien vale la pena.
¿Cómo permanecer inamovibles ante un acontecimiento que nos hiere, nos ofende o nos daña? Todas hemos pasado por la experiencia impulsiva de querer gritar un par de “verdades”, de actuar mal, e incluso, de agredir a alguien. Pero eso no está bien, un momento de ira no puede desdibujar nuestros pacíficos corazones; es difícil mantener la calma, pero bien vale la pena.






