Cuando nos hieren, nos sumimos en una mezcla de
sentimientos difícilmente explicables… y lo más duro es saber que en buena
medida nos han lastimado porque nosotras mismas lo hemos permitido.
¿Qué debemos hacer en momentos de crisis y confrontación?
¿Cómo hacer que las cosas no empeoren cuando estaríamos dispuestas a romper los
platos o algo mucho peor?
No hay escudos ni fortalezas que nos protejan de los
ataques inesperados, sin embargo, hay varias acciones que se pueden ayudar a
evitar confrontaciones mayores que nos dejen el corazón más agrietado.
No se trata de vivir prevenidas, se trata de sacar en las
situaciones de crisis un poco de sentido común que a veces no se nos hace tan
“común” y no dejar que las disquisiciones lleguen a dimensiones incontrolables.

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