Nadie quiere sentirse sola, es horrible, y cuando surge la oportunidad
de un encuentro o una aventura, nos surge la duda: “¿Será tan malo un pequeño encuentro que me
ayude a soportar más esta soledad que siento?”
En pareja, en matrimonio… pero sintiéndonos solas.
A veces las mujeres solemos sentirnos solas, inquietas, o abandonadas
por nuestras parejas. El paso del tiempo, la rutina, la cotidianidad de la
cama; los hijos, los problemas económicos, los enredos familiares, las
cuestiones labores y un mundo de complicaciones nos aleja de nuestras vidas; de
nuestros deseos y fantasías de romance.
Y de vez en cuando llega a nuestras mentes la posibilidad de
conocer a alguien, encontrarnos a la vuelta de esquina a ese hombre que
nos mire como si fuéramos únicas, y nos haga sentir radiantes, hermosas,
femeninas, tiernas y cálidas.




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