sábado, 21 de septiembre de 2013

TRAE ANTE DIOS CUALQUIER PETICIÓN


 Trae ante Dios cualquier petición que tengas.
Ninguna petición es demasiado grande; ninguna es demasiado pequeña o insignificante.
Cuán frecuentemente limitamos a Dios al no traer ante Dios todo lo que queremos y necesitamos.
¿Necesitamos ayuda para lograr el equilibrio? ¿Para pasar el día?
¿Necesitamos ayuda con alguna relación en particular? ¿Con un defecto de carácter en particular? ¿Para obtener alguna cualidad de carácter?
¿Necesitamos ayuda para progresar en alguna tarea en particular que nos esté desafiando? ¿Necesitamos ayuda con un sentimiento?
¿Queremos cambiar alguna creencia autoderrotista que nos ha estado desafiando? ¿Necesitamos información, un mayor conocimiento de uno mismo? ¿Apoyo? ¿Un amigo?
¿Hay algo en el universo de Dios que realmente nos pudiera brindar alegría?.
Podemos pedirlo. Podemos pedirle a Dios cualquier cosa que queramos.
Pon la petición en manos de Dios, confiando en que ha sido escuchado, y luego suéltala, déjala ir. Déjale la decisión a Dios.
Pedir lo que queremos y necesitamos es cuidar de nosotros mismos.
Confiemos en que el Poder superior al que le hemos entregado nuestra vida y voluntad realmente se preocupa de nosotros y de lo que queremos y necesitamos.


"Hoy le pediré a mi Poder Superior lo que quiero y necesito. No exigiré, pediré. Y luego, lo dejaré ir.

CUIDEMOS DE NOSOTROS MISMOS EN EL TRABAJO


Está bien cuidar de nosotros mismos en el trabajo:  es necesario.
Cuidar de nosotros mismos en el trabajo significa que lidiemos adecuadamente con los sentimientos; que asumamos la responsabilidad que tenemos hacia nosotros mismos. Nos desapegamos cuando sea necesario el desapego. Fijamos límites cuando necesitamos hacerlo.
Negociamos conflictos; tratamos de separar nuestros asuntos de loa asuntos de otras personas y no esperamos la perfección de nosotros mismos ni de los demás.
Dejamos ir nuestra necesidad de controlar. En vez de ello, nos esforzamos por la paz y la gobernabilidad, por adueñarnos de nuestro poder para ser lo que somos y para cuidar de nosotros mismos.

martes, 27 de agosto de 2013

NEGLIGENCIA


La negligencia –no actuar en el momento oportuno- es una conducta autoderrotista. Produce ansiedad, culpa, desarmonía y que tengamos una machacona conciencia de la tarea que la vida nos está diciendo que es tiempo de hacer.

No siempre estamos siendo morosos cuando dejamos algo para después. A veces, hacer algo antes del momento preciso puede ser tan contraproducente como esperar demasiado. Podemos aprender a discernir la diferencia. Escúchate a ti mismo. Escucha al universo. ¿A qué se le ha pasado ya el tiempo de que lo hicieras y te está creando ansiedad y te está aguijoneando por dentro?. ¿Hay algo en tu vida que estés evitando porque no quieres enfrentarlo? ¿Se está haciendo cada vez más grande la ansiedad por estarlo posponiendo?
A veces, la ira, el miedo o el sentirse impotente puede motivar la negligencia. A veces, la negligencia simplemente se ha convertido en algo habitual.

Confía en ti mismo y escúchate a ti, a tu Poder Superior y al Universo. Vigila los signos y señales. Si es tiempo de hacer algo, hazlo ahora. Si aún no es tiempo, espera hasta que sea el momento oportuno.


"Dios mío ayúdame a estar a tiempo y en armonía con mi vida. Ayúdame a sintonizarme al Divino Orden y a la Divina Regulación del Tiempo y a confiar en ellos".

domingo, 18 de agosto de 2013

RESCATÉMONOS A NOSOTROS MISMOS


A nadie le gusta un mártir.
¿Cómo nos sentimos cerca de los mártires? Culpables, enojados, atrapados, negativos y ansiosos por escapar.
De alguna manera, muchos de nosotros hemos desarrollado la creencia de que privándonos, no cuidando de nosotros mismos, siendo víctimas y sufriendo sin necesidad conseguiremos lo que deseamos.
Es nuestra labor darnos cuenta de nuestras capacidades, de nuestros puntos fuertes y cuidar de nosotros mismos desarrollándolos y actuando de acuerdo con ellos.
Es nuestra labor percatarnos de nuestro dolor y cansancio y cuidar adecuadamente de nosotros mismos.
Es nuestra labor percatarnos de nuestra privación, también, y empezar a dar pasos para darnos a nosotros mismos abundancia. Esto comienza en nuestro interior, cambiando lo que creemos merecer, renunciando a nuestra privación y tratándonos a nosotros mismos de la manera como merecemos ser tratados.
La vida es dura, pero no tenemos por qué hacerla más difícil descuidándonos a nosotros mismos. No hay gloria en el sufrir, sólo hay sufrimiento. Nuestro dolor no cesará cuando llegue un rescatador, sino cuando asumamos la responsabilidad que tenemos hacia nosotros mismos y detengamos nuestro dolor.

"Hoy yo seré mi propio rescatador. Dejare de estar esperando a que alguien mas resuelva mis asuntos y solucione mis problemas por mi".


sábado, 17 de agosto de 2013

PENSAMIENTOS CURATIVOS



Concibe pensamientos curativos.
Cuando sientas ira o resentimiento, pídele a Dios que te ayude a sentirlos, a aprender de ellos y a liberarte de ellos. Pídele que bendiga a aquellos hacia quienes sientes ira.
Pídele que te bendiga a ti también.
Cunando sientas miedo, pídele que lo aparte de ti. Cuando te sientas desgraciado, oblígate a sentir gratitud. Cuando te sientas privado, sabe que hay lo suficiente.
Cuando te sientas avergonzado, tranquilízate diciéndote qué está bien que seas como eres. Eres suficientemente bueno.
Cuando tengas dudas de tu tiempo o de tu posición actual en la vida, asegúrate a ti mismo que todo está bien; que estas justamente donde debes estar. Tranquilízate diciéndote que los demás también lo están.
Cuando ponderes el futuro, dite a ti mismo que éste será bueno. Cuando voltees a ver el pasado, abandona los remordimientos.
Cuando te des cuenta de los problemas, afirma que habrá una solución oportuna y que de ellos saldrá un regalo.
Cuando te resistas a sentimientos o pensamientos, practica la aceptación. Cuando te sientas incómodo, sabe que se te pasará.
Cuando identifiques un deseo o una necesidad, repítete a ti mismo que será satisfecho.
Cuando te preocupes por aquellos que amas, pídele a Dios que los cuide y los proteja. Cuando te preocupes por ti mismo, pídele a El que haga lo mismo.
Cuando pienses en los demás, piensa en el amor. Cuando pienses en ti mismo, piensa en el amor.
Luego mira a tus pensamientos transformar la realidad.


"Hoy pensaré pensamientos curativos".

domingo, 11 de agosto de 2013

SEAMOS DIRECTOS


Es un gusto estar cerca de la gente que es directa.
Nunca tenemos que averiguar lo que realmente esta pensando o sintiendo, porque es honesta acerca de sus pensamientos y expresa abiertamente sus sentimientos.
Nunca tenemos que preguntarnos si realmente están con nosotros porque quieren, o por un sentimiento de culpa y de obligación.
Cuando hace algo por nosotros, no tenemos que preocuparnos de que acaben teniendo resentimientos hacia nosotros porque por lo general la gente directa hace cosas que la complace a ella misma.
No tenemos que inquietarnos acerca del estatus de nuestra relación con ellos, porque si se los preguntamos, nos lo dirán.
No tenemos que preocuparnos si están enojados, porque lidian abiertamente con su ira y la resuelven de inmediato.
No tenemos que preguntarnos si estarán hablando de nosotros a nuestras espaldas, porque si tienen algo que decir, nos lo dirán directamente.
No tenemos que preguntarnos si podemos confiar en ella porque la gente directa es digna de confianza.

¿No sería bueno que todos fuéramos directos?

CURACIÓN



Deja que la energía de la curación fluya a través de tu cuerpo.

La energía curativa de Dios, del universo, de la vida y de la recuperación nos rodea. Está a nuestra disposición, esperando a que la atraigamos, esperando a que la extraigamos. Está esperando en nuestras reuniones o grupos, en las palabras de una plegaria que se murmura, en un gesto gentil, en una palabra y un pensamiento positivo. La energía curativa está en el sol, en el viento, en la lluvia, en todo lo que es bueno.

Deja que venga la energía curativa. Atráela. Acéptala. Déjala que te empape. Respira la luz dorada. Exhala. Deja ir el miedo, la ira, el dolor, la duda. Deja que la energía curativa fluya hacia ti, a través de ti.

Es tuya si la pides, si crees en ella.


"Hoy pediré y aceptaré la energía curativa de Dios y del universo. La dejare fluir hacia mi, a través de mí, y que regrese a los demás. Yo soy parte del ciclo continuo de curación, y uno con él"."