Hay
momentos en la vida en que nada sale bien, todo va mal, sólo hay sufrimiento y
no hay salida a la vista.
Ante
una adversidad así, sólo queda la fe, creer que las cosas pueden cambiar, creer
en ti misma, en tu capacidad de salir adelante forjando tu propio destino.
Ese
pequeño acto de fe puede hacer la diferencia. Cree, ten fe, la vida cambiará si
tú lo crees así.
Cuando
el camino que recorremos está lleno de espinas y encontramos obstáculos donde
quiera que vayamos, cuando te sientes triste y con desánimo porque algo que
querías no sucede, ese es el momento de hacer una pausa en la vida y empezar a
creer. Creer que las cosas mejorarán con buena actitud y fe, ante Dios y la
vida.
En cada
momento de tu vida tendrás dos caminos, o continuar en el suelo mientras te
dejas derrotar o empezar a creer que las cosas mejorarán.






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