Todo
pasa en su momento, de una u otra manera. Dios resuelve toda situación tanto la
tuya como la mía, aun cuando la solución no sea la que tu y yo queremos o en el
momento en el que la queremos. Dios sabe cosas que tú y yo no sabemos y sea
cual sea la decisión que Él tome va a ser la mejor siempre. Quizás el Señor no
nos evitará el sufrimiento, ni la perdida, ni el llanto y aunque no entendemos
el porqué de muchas cosas que El Señor permite, Dios es bueno, es fiel, y
poderoso para liberarte de cualquier mal, por lo que no se trata de lo que Él
puede o no puede hacer, pues para Él todo es posible.
Estoy
plenamente convencida de que Él responderá en su tiempo de la mejor manera a
nuestras peticiones. El amor de Dios es algo inmenso e incomprensible. Si Dios
nos librara milagrosamente de cada batalla sin dolor o sufrimiento y nos
evitara todos nuestros problemas y tentaciones; no habría aprendizaje, ni
crecimiento espiritual, ni recompensa.






