Los amores por Internet son
incomprendidos, criticados y puestos en duda.
Pero el ciber amor también es amor, el sentimiento es tan real como la
persona que lo siente en su corazón.
Al final, para los que están destinados a amarse, la distancia no es
impedimento, e Internet les ayuda a darse la oportunidad de amar y ser amados.
El corazón humano es sumamente generoso: no sólo tiene la
capacidad de amar desde la cercanía sino también desde la distancia.
Hemos aprendido nuevas formas de amar que incluyen pantallas, clics
y emoticones, porque sencillamente muchas veces sonreímos más con una ventana
de conversación que con alguien que se encuentra a nuestro lado.



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